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VIDENCIA
Una definición convencional de la magia podría ser
la que figura en la última edición del diccionario
de la real academia:
Magia: Arte o ciencia oculta con que se pretende producir,
valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención
de espíritus, genios o demonios, efectos o fenómenos
extraordinarios, contrarios a las leyes naturales
Pero lo cierto es que esta definición no resulta más
satisfactoria que cualquier otra definición sumaria, sobretodo
porque no hay dos personas que definan la magia el mismo modo.
No obstante a lo largo de las civilizaciones, el ser humano, ha
ido acumulando unos conocimientos sobre hechizos, amuletos,
talismanes, rituales, etc., etc., que llegan hasta
nuestros días.
Así entrando en el siglo XXI, las fórmulas mágicas
de los grimonios, nos ofrecen soluciones aún para nuestros
problemas.
Aprender a practicar la magia es como aprender a nadar: ¡Se aprende haciéndolo!
Tómese un poco de tiempo cada semana y dedíquese
a explorar la magia; descubrirá que cada vez se concentra
con mayor facilidad en el objeto que desea alcanzar. No tardará
en ver sus actividades diarias como actos de magia en los que
la vida ya no le controla a usted, sino que es usted quien la
crea.
Sólo es necesario disponer de un lugar donde pueda estar
a solas; sería ideal destinar una habitación exclusivamente
para practicar la magia, sin televisión, ni ruidos, ni
nada que perturbe la paz del espíritu.
En este espacio mágico que haya usted destinado; necesitará
dos cosas que son prioritarias; un lugar donde sentarse cómodamente
y una base donde trabajar; es decir, una superficie sobre la que
se pueda escribir y poner las cosas necesarias que precise en
cada ritual; lo que denominamos "el altar"
podría ser una simple tabla en el suelo, una mesa pequeña,
o incluso el sobre o tapadera de un arca o arcón; lo importante
es que se tenga cuidado con esta superficie; y sólo será
usada para la practica de la magia; y si se utiliza en alguna
ocasión para actividades diferentes; entonces se debe de
purificar muy bien antes de volver a practicar en esta superficie
de nuevo algún ritual mágico.
Requisitos para practicar la magia:
Voluntad: Hay que concentrar todas las energías
en el asunto que nos ocupa.
Fé: No puede haber lugar a dudas.
Silencio: Se deben de mantener al máximo la concentración
y además evitar los pensamientos que enturbien la armonía.
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