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Shih:
el ejército
Arriba
K'un, lo receptivo, la tierra
Debajo
K'an, lo abismal, el agua
Solución
general: El
buen general no es el que impone la disciplina por la fuerza, sino
el que con sus virtudes se gana el corazón de sus soldados.
Esto es válido también para los gobernantes, y para
cualquiera que quiera conseguir amigos o ayudantes. Solo si demostramos
nuestro amor hacia nuestros seguidores o colaboradores, hacia nuestros
amigos o hacia las personas que nos rodean, estos serán fieles
y sinceros con nosotros.
Las guerras son empresas peligrosas y solo debe recurrirse a ellas
en casos extremos. Si se ha de recurrir, se ha de explicar a los soldados,
que se trata de una causa justa. Cuando los soldados están
convencidos de que luchan por algo gusto, lucharan con más
entusiasmo y aumentarán así las posibilidades de victoria.
Además, se debe vigilar para que los soldados no cometan daños
innecesarios y no causen atrocidades.
Mutaciones
(se leen de abajo arriba)
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Mutación
de la
línea 1:
Es necesario
que exista el orden, la disciplina, y una causa justa que entusiasme
a todos.
Mutación de la línea 2:
El buen general
vive en medio de su ejercito y comparte con él penas
y alegrías. Quien hace esto es justo que reciba el reconocimiento
de sus superiores, a la vez que recibirá el amor de sus
subordinados.
Mutación de la línea 3:
Cuando el ejercito
es conducido por alguien que no es adecuado, las consecuencias
serán desventuradas.
Mutación de la línea 4:
Cuando se lucha
contra alguien superior y no hay perspectivas de éxito,
una retirada ordenada es lo adecuado, pues así mantendremos
a salvo a nuestro ejercito. No es de héroes ni de valientes,
sino de orgullosos, temerarios o inconscientes, empeñarse
en librar batallas que no tienen ninguna posibilidad de éxito.
Mutación de la línea 5:
Cuando el enemigo
nos amenaza directamente se impone la lucha frontal contra él.
Sin embargo, el combate ha de ser ordenado de acuerdo con nuestro
interior.
Mutación de la línea 6:
Se ha conseguido
la victoria. Se ha de premiar a los combatientes, pero hay que
tener mucho cuidado a la hora de otorgar recompensas para que
los indeseables no cometan abusos.
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