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Tui:
lo sereno, el lago
Arriba
Tui, lo sereno, el lago
Debajo
Tui, lo sereno, el lago
Solución
general: El lago es
símbolo no solo de la serenidad, sino de la alegría
serena. Imagina un lago sereno rodeado por el paisaje que más
te guste, esa es la serenidad y la alegría que este signo representa.
< La serenidad es la madre de la sabiduría, y la sabiduría
es la madre del éxito que realmente importa en la vida. LA
FELICIDAD >
La alegría es contagiosa y por tanto produce el éxito.
Pero la alegría ha de ser serena, ya que una alegría
agitada, nerviosa, exaltada... impide ver las cosas como son y por
tanto nos llevará a cometer errores que nos traerían
la desgracia. La desgracia también llega cuando uno quiere
conseguir las cosas a la fuerza, con coacciones o agresividades, pues
encontraremos resistencias en los demás, y esas resistencias
generarán odios, resentimientos. Nos encontraremos en una espiral
de negatividades que nos dañarán a todos. Sin embargo,
cuando se conquistan los corazones gracias a la amabilidad, el efecto
será que la gente asumirá gustosa las circunstancias
negativas y eso traerá la suerte para todos.
Mutaciones
(se leen de abajo arriba)
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Mutación
de la
línea 1:
La alegría
hace de nosotros seres libres y en esa libertad reside nuestra
ventura, pues es una libertad que está en armonía
con nuestra verdadera esencia.
Mutación de la línea 2:
Cuando nos dejamos
llevar por alegrías bajas, que no están en armonía
con nuestro desarrollo espiritual, acabaremos arrepintiéndonos
de ello.
Mutación de la línea 3:
La verdadera
alegría ha de manar del propio fuero interno, de nuestro
desarrollo espiritual, de nuestra verdadera naturaleza. Por
eso debemos tener mucho cuidado cuando nuestras alegrías
vienen solamente de cosas externas.
Mutación de la línea 4:
Cuando después
de dudas y vacilaciones escogemos las alegrías más
elevadas, entonces habremos encontrado la verdadera serenidad.
Mutación de la línea 5:
Debemos evitar
que los elementos negativos penetren en nuestro interior.
Mutación de la línea 6:
Cada uno se deja
llevar por las alegrías externas, se convierte en un
barco sin timon que depende solamente del estado de la mar,
de los vientos y de las tormentas.
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