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Li:
lo adherente, el fuego
Arriba
Tui, lo sereno, el lago
Debajo
Ken, el aquietamineto, la montaña
Solución
general: El agua son
las emociones, el fuego es la luz de la razón, es el camino
hacia el verdadero conocimiento, por lo tanto, si en el signo anterior
había peligro, en este hay luz para encontrar el camino adecuado
en la vida.
Queremos ser libres, y creemos que la libertad es no tener que depender
de nada ni de nadie. Sin embargo, vivimos sometidos a las leyes de
la vida, somos como una llama que vive adherida al tronco del cual
arde. Nadie puede escapar a esas leyes, nadie puede escapar a su naturaleza
original, y quien en su ignorancia lo intenta, se separa de si mismo,
se aleja de la armonía con su interior y con el mundo, y eso
solo le trae sufrimientos.
Mutaciones
(se leen de abajo arriba)
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Mutación
de la
línea 1:
No debemos dejarnos
arrastrar por el torbellino de la vida. Solo mediante la serenidad
y la seriedad se alcanza la necesaria claridad para enfrentarse
con los problemas y con las situaciones que nos toca vivir.
Mutación de la línea 2:
El máximo
resplandor se consigue con la justa medida. Camino medio.
Mutación de la línea 3:
Cuando vemos
lo inevitable como una cadena que impide nuestra libertad y
como consecuencia nos dejamos dominar por sentimientos tristes
o negativos, perdemos también nuestra libertad interior.
Mutación de la línea 4:
Hay fuegos que
alumbran mucho pero que duran poco. Estos son fuegos de pajas.
Hay fuego que aunque no deslumbran tanto, duran mas. Estos son
los fugaos de buena leña, el fuego del sol. Ser como
el fuego de pajas, acarrea malas consecuencias.
Mutación de la línea 5:
Solo tu naturaleza
interior y las leyes del Tao son sólidas y eternas. Quien
preocupado solamente por conservar su claridad, llora y suspira
porque se arrepiente sinceramente de sus errores del pasado,
encontrará la felicidad.
Mutación de la línea 6:
El objetivo de
los castigos debe ser solamente imponer la disciplina. Solo
es cuestión de solucionar los problemas atacándolos
de raíz. En la formación del propio carácter
se trata de eliminar los grandes defectos y de tolerar los pequeños,
no es buena la rigidez moral.
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